Curaduría: Sandra Sánchez
Group show: Andrea Sotelo, Cynthia Yee, Lucía Hinojosa, Maria Conejo y Maria Jose Cassaza

Fotografía por Natalia Gaia
Hipersticiones intensivas
Capítulo 1. El final del capitalismo
“La CCRU no existe, nunca ha existido y nunca existirá”

Andrea Sotelo. Columna, 2025. Barro con tezontle. 75 x 21 x 21 cm
La Unidad de Investigación de Cultura Cibernética (CCRU: Cybernetic Culture Research Unit) fue un colectivo interdisciplinario fundado en 1995 en el departamento de filosofía de la Universidad de Warwick, RU. Operando entre el postestructuralismo, la cibernética, la ciencia ficción, la cultura rave y los estudios ocultistas, el colectivo (((que mantuvo por varios años el anonimato))) realizó análisis culturales, hipersticiones, lecturas críticas y teoría-ficción.
Entre sus integrantes estuvieron filósofos, DJs y teóricos culturales y de los medios como Sadie Plant, Nick Land, Mark Fisher, Reza Negarestani, Luciana Parisi y Kode9.
Una de las tecnologías propioceptivas que la CCRU
conjuró es la hiperstición… o profecía cumplida.

Maria Conejo. Consciencia iluminada, 2021. Acrílico sobre loneta. 150 × 100 cm
Un juicio reflexivo en donde la ficción se convierte en realidad.
“Lo que se pretende es canalizar la energía viva de lo ficcional para que devenga real o, si se quiere utilizar una terminología más ortodoxa, lo que se procura es captar la idea misma ejecutando su movimiento natural, lo más liberada posible de la personalidad que haya actuado a modo de intermediario”.
A diferencia de la superstición, que puede no cumplirse, la hiperstición tiene un correlato práctico-relacional. Para ello, se vuelve necesario renunciar al narcisismo del nombre propio y sus egolatrías. Su técnica dinamita la relación sujeto-objeto para trabajar con portadorxs, quienes hacen pasar y modulan fuerzas ficcionales. Lxs portadores “...se definen por lo que transmiten, no por su “procedencia”.

Maria Jose Casazza. Sin título (Reposo), 2025. Fotografía de archivo. 40 x 30 cm
Hipersticiones intensivas. Capítulo 1. El final del capitalismo es una exposición (((inhibición del presente))) que utiliza la hiperstición de manera anacrónica, es decir, rompe la linealidad para vislumbrar la superposición de distintos estratos espacio-temporales que muestran que la profecía se cumplió: el capitalismo llegó a su final.
Lo que actualmente consideramos obras de arte, son en realidad máquinas, mapas, ensalmos, objetos transicionales, sigilos y superficies vivas que dan cuenta de cómo sucedió la mutación.
Las artistas no son más que un disfraz una máscara del portadorx. Medios que metabolizan códigos, informaciones, sonidos, trazos y fuerzas. Transductores iridiscentes que trocan la ficción en realidad. Aquí encontrarán alegorías hápticas e intensivas de las rutas y flujos que se sedimentaron y pervivieron durante el inminente cambio.
Participan: Andrea Sotelo, Cynthia Yee, Lucía Hinojosa, María Conejo, María José Casazza
Curaduría: Sandra Sánchez